martes, 26 de enero de 2010

**Por Ignacio Briones T
Allan Téfel no mintió
Cuando las y los nicaragüenses estábamos siendo convocados a las elecciones presidenciales que ganó el Comandante Daniel Ortega, el conocido periodista Allan Téfel Alba denunció en uno de sus habituales “Despuntes” que diariamente difunde en su Radio El Pensamiento que la derecha opositora al FSLN estaba preparando una especie de sublevación pública si el resultado electoral le era adverso. Esta sublevación sería ejecutada en varias etapas. De la primera se encargarían algunos medios de comunicación cuya función sería ir creando las condiciones propicias para lograr un rompimiento del orden social y político. A este efecto deberían disponerse a tirar por la borda todas las normas y principios éticos y profesionales del periodismo. Es decir desinformar y manipular los hechos que fueran ocurriendo en el país de manera que la gente creyera que los problemas que se fueran presentando eran o son responsabilidades exclusivas de la nueva administración.
Recordamos bien que en esa ocasión nos hicimos eco de la denuncia de Téfel y escribimos un comentario que se publicó en BOLSA DE NOTICIAS. Al día siguiente él ordenó que ese comentario fuera leído en su emisora en donde lo escuchamos.

Varios amigos nos criticaron por haber hecho eco a lo dicho por el estimable colega. A estos les respondimos que solo unos días antes habíamos leído en la revista norteamericana “Foreing Affairs” que el gobierno de George W. Bush había orientado a su embajador en Managua para que prestara todo su apoyo a los políticos opositores nicaragüenses a fin de que Ortega no fuera elegido. Voceros del hoy ex presidente de Estados Unidos declaraban en esa revista que un retorno del sandinismo al poder en Nicaragua significaba un peligro más para la ya entonces visible pérdida del hegemonismo yanqui en nuestro continente que se expresaba con el auge que tomaba la Alternativa Bolivariana para las Américas y el Caribe promovida desde Venezuela por el gobernante de ese país Hugo Chávez Frías.
Posteriormente, uno o dos meses antes del evento electoral, el diario “La Prensa” publicó unas declaraciones dadas en Washington por el Ingeniero Antonio Lacayo Oyanguren en las que afirmaba que si Ortega ganaba las elecciones habría guerra civil en Nicaragua.
Con la publicación de estas belicistas declaraciones, en nuestra opinión, se inició el capítulo de la guerra mediática contra el gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional instaurado el 10 de enero del 2007. Y empezó a verificarse que Téfel Alba no había mentido. Los amigos que nos habían criticado por habernos hecho eco de su denuncia vinieron a disculparse. Se habían equivocado, dijeron. No nos es posible en el corto espacio de un comentario como éste, detallar una a una todas las desinformaciones y especulaciones periodísticas que desde ese enero del 2007 y hasta el presente han venido publicándose en el país. Esta tarea bien puede hacerla el Dr. Guillermo Rothschut Villanueva en su “Observatorio” que publica regularmente en El Nuevo Diario. Capacidad tiene para hacerla; pero no podemos saber si esa capacidad está acompañada de voluntad.
A la fecha –Semana Santa del 2009- es posible establecer que la oposición sumisa a los intereses norteamericanos cuenta para desahogar sus fracasos con algunos medios de comunicación y el gobierno con el pueblo, vacunado contra todo tipo de insidias por los programas que en su beneficio se han venido implementando desde la gobernatura presidencial; programas a los que se trata de de-sacreditar cotidianamente.
Que esta guerra mediática está perdida para sus promotores lo demuestra el resultado de las elecciones municipales de noviembre del 2008, resultado ante el cual a la oposición derechista no quedó otro recurso o subterfugio que señalarlas de fraudulentas para refugiar con esa bandera la nueva derrota que le infringió el pueblo. Derrota demostrativa de que en nuestro país no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir políticamente los que abogan por un retorno del somocismo y el neoliberalismo en la Patria de Darío y Sandino, de Carlos Fonseca y Rigoberto López Pérez y centenares más de héroes y mártires cuyo ejemplo está hoy más vivo que nunca antes, renovado por las nuevas realidades presentes en América desde la Patagonia hasta la frontera sur del Río Bravo y el Caribe.
Hace 185 años Rigoberto Cabezas, paradigma del periodismo nicaragüense, afirmó que su periódico, el primero de circulación diaria que tuvimos en el país, no andaría a la husma de ligeras especies para informarlas como si fueran hechos verdaderos, y que ser libre para hacer el bien era ser libre; pero que ser libre para hacer el mal es ser esclavo. Esta breve; pero profunda reflexión y mensaje acerca de la labor periodística parece que es una ilustre desconocida para aquellos que los primeros de marzo conmemoran el Día del Periodista y el resto del año actúan como husmeadores de ligera especies y dicen ser libres para el hacer el mal, es decir para oponerse a todo mejoramiento de las condiciones de vida de los hombres y mujeres del pueblo. Abominable práctica que no es difícil verificar en las páginas de los dos únicos diarios impresos existentes actualmente en el país.
En la frecuentemente invocada Declaración sobre la Libertad de Expresión de las Naciones Unidas, se dice claramente que esta Libertad precisa como premisa moral y ética imprescindibles investigar los hechos sin prejuicio y publicarlos sin malicia alguna. La invocación tiene, en los diarios que todos conocemos, buscar un asidero de carácter multinacional para engañar en sus lectores. Profesionalmente leídas, casi el ciento por ciento de las llamadas noticias que publican están pervertidas por la malicia, a veces sutiles, a veces burdas.
Citamos dos ejemplos de perversión noticiosa: allá en la Argentina el periódico “La Prensa” de Buenos Aires se había propuesto desacreditar a Evita Perón. Y con ese propósito un día estampó este titular en su primera página: “Perón fomenta los deportes y evita la prostitución”. Y en El Salvador, aprovechando un incidente protagonizado por la esposa del Presidente de la República un periódico antigubernamental sencillamente destacó en su principal titular: “Para ser Primera Dama hay que ser Dama primero”.
Aquí, entre nosotros, hace poco días, pudimos leer otro titular parecido: “Mata teme una guerra civil”, mientras ese mismo periódico todos los días inventa confrontaciones entre importantes figuras del gobierno, como la Jefa de Policía y el Jefe del Ejército contra el Presidente Ortega.
** Falleció finales 2009 sus últimos escritos fueron para Bolsa de Noticias

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